Laura Vietti | Escapar

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ESCAPAR
Por Laura Vietti





María vive conmigo desde hace un tiempo. No está siempre, a veces sale, y de repente vuelve, y se queda unos días, unas horas o sólo minutos.

Vamos juntas al colegio. Se fue haciendo amiga de mis compañeros. Ahora juega con ellos en los recreos, la invitan a sus casas. Ella es divertida e inteligente A veces cuando no quiero pasar al frente a decir la lección, va ella. Y la señorita ni siquiera se da cuenta, hasta la llama por mi nombre.

De mí ya casi nadie se acuerda, parece que no existo. Me confunden con ella y me dicen: “Estás rara…. ¿Qué te pasa?” Yo prefiero no contestar. Mejor si no se acuerdan de mí. Es muy difícil ser yo, y si bien a veces le tengo un poco de envidia a María (ella es todo lo que yo quisiera ser),me doy cuenta de que gracias a ella puedo hacerme a un lado y no enfrentar lo que me da miedo.

Hace dos meses, más o menos, que mamá y papá nos llevan a hablar con un señor muy amable. Los martes. Al principio no me gustaba, porque preguntaba muchas cosas que yo no podía contestar. Contestaba María en mi lugar. Pero de a poco me fui animando, y ahora hablamos las dos. Lo increíble es que él nos reconoce, sabe cuándo soy yo y cuándo es ella.

Lo que no entiendo es por qué dice que nos va a ayudar. ¿Ayudar a qué?