MicroFricción sobre El Deseo
















pasadyescuchadporplis














COMERCIO DE ALAS

"Al igual que los ciegos adoradores de la luz,
los girasoles, en su ignorancia,
sólo desean tener una sombra"




Bienvenidos sean ustedes a las “Microfricciones del Hacer”, lugar donde se publican al éter algunos decires que derivan por los meandros del universo fabulario y otros andurriales.

Si hubiera alguien al menos alguien del otro lado, podría decirle que pare un poco, que se recueste sobre el silencio y que escuche, que empieza el cuento que cuenta:
Hubo en tiempos no muy lejanos, en esta ciudad de la Rosa y el Río, un Balneario de Ángeles.
Hoy, siguiendo dogmas más acordes al espíritu ciudadano, el balneario de ángeles ha sido eclipsado por un basural, oh paradoja sarcástica: por un basural “a cielo abierto”.

El progreso urbano ha instalado sus imperios, pero algunos viejos marginales aún resisten en los alrededores de este basural. Y todavía cuentan historias de aquellos tiempos. Historias como estas:

Dicen que, en su patético deseo por regresar al cielo, los ángeles caídos son estafados desde siempre por hombres inescrupulosos.
Estos hombres los engañan vendiéndoles alas.

En su patético deseo por regresar al cielo los ángeles caídos son estafados por hombres que los engañan vendiéndoles alas.

A lo largo de la historia, estos vendedores de alas han pagado los oficios de los más grandes maestros de la escultura y de la pintura universal para que ilustren las supuestas bondades de dichas alas.

Los templos, los museos y las enciclopedias dan prueba de este fraude miserable.

Claro está, las imágenes son tan falsas como las alas.

Pero lo ángeles caídos, en su patético deseo por regresar al cielo, son seducidos por el engaño.

Y los ángeles caídos, en su patético deseo por regresar al cielo, seducidos por los hombres, vuelven a caer desde escarpados acantilados o monstruosos rascacielos.

Extrañamente, en los últimos dos mil años no se han registrado reclamos.

Es cierto. Y también se dice que los ángeles no resisten una segunda caída. Y que la humanidad guarda un sospechoso silencio sobre el asunto.

Esto, también es cierto.














:.