Silvina Vital | 05 JUNIO 2010

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MICRO “LA LETRA VE”
a cargo de LA LICENCIADA "V”

Continuando con nuestro ciclo sobre la génesis… El tema de hoy refiere al Origen de los Hacedores.

Dicen que dicen que en esta historia de comienzos sin finales y finales sin comienzos todo viene transformándose desde otros tiempos. Que los espacios fueron primero terribles agujeros negros habitados por sombras que lenta y simplemente se desdibujaron en luz más tarde, y que los primigenios verdes gigantescos fueron abriéndose armoniosos y tranquilos con el devenir de la claridad, y que monstruos cuadrúpedos aparecieron luego, sólo para dormirse y nacer de nuevo en formatos más pequeños, hielos y hielos mediante.
Parece que es así. En esta historia de comienzos no se sabe muy bien quién dio el primer paso después del caos, pero se sabe que todo o casi todo fue de a poco organizándose, para ser paulatina y constantemente re-organizado, de modo que el orden ha venido mutando con el transitar de las eras -incluso en ocasiones camuflándose otra vez en caos; acaso caos y orden estén sometidos por igual a las mismas leyes transformadoras e intransigentes de los dioses.
Lo cierto es que en algún punto del orden o del caos, aburridos del mutismo de la nada, los dioses transformaron sus silencios en palabras: la esencia se plasmó en sonido y la cosa se hizo cosa al enunciarla.
Bien ya lo dijo el poeta…
“…el nombre es arquetipo de la cosa,
en las letras de 'rosa' está la rosa
y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'.”

Y si de nombre está hecha la cosa, y no hay más cosas que las que tienen nombre, ha de ser necesario generar inventores, inventores de nombres, para recrear nuevas cosas; nuevos inventores para ser palabra y hacer palabras, iluminar el camino y alegrar a los dioses. Bienvenidos entonces los Hacedores de Palabras.

Señores, como dice Galeano: “HASTA AQUÍ”. 









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