MicroFricción sobre Pesadillas














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PESADILLAS

Silencio en la noche, ya todo está en calma, el músculo duerme, la ambición, no.

Dramas y caballeros, íncubos y súcubos, atención que inicia la microfricción de pesadillas. A saber:


Hay gente que no se va a dormir sin su osito de felpa, sin una cruz bajo la almohada y/o sin despertador. Yo, jamás me voy a dormir sin agregar a estos utensilios el Libro De Sueños del finado Borges.

Tonces, cuando una pesadilla irrumpe en mis desiertos oníricos, le abro el Libro de Sueños pa'citarle algún párrafo de protección al durmiente.

Puedo apelar a la ensayística o a la cuentística.
Vea, si viene una de esas pesadillas brutas, irracionales, inconscientes, me le planto con un: Estigmada Pesadilla Ladilla, escuche lo que ha escrito el viejo Borges. Habla entonces el Libro de Sueños…

"Una lectura literal de la metáfora podría conducirnos a la tesis, peligrosamente atractiva, de que los sueños constituyen el más antiguo y el no menos complejo de los géneros literarios".

Fuá, qué talco. Así que, estigmada Pesadilla Ladilla, puede irse usted a la mismísima biblioteca, cultive un poco sus musas y saque número para algún otro sueño de las noches de un verano.
La bruta pesadilla queda como momia, se encoge de hombros y se va. Ergo, sigo apolillando en la esquina de La Paz y Morfeo.

Ahora, si viene una pesadilla simbólica, infecta de premoniciones a interpretar, suelo encararla con algún cuento del Libro de Sueños.
Por ejemplo: ¿Ha léido usté, doña pesadilla "Episodio del enemigo" o sólo deambula por el índice de sueños del Sigmundo?
Cuche. En "Episodio del enemigo" el viejo Borges comienza…
Y habla el Libro de Sueños:

"Tantos años huyendo y esperando y ahora el enemigo estaba en mi casa."

Se la hago corta, doña pesadilla. El enemigo viene para achurárselo al Borges por un fato acontecido tiempo atrás. Por eso el Borges le dice:

"Uno cree que los años pasan para uno pero pasan también para los demás. Aquí nos encontramos al fin y lo que antes ocurrió no tiene sentido"

Minga, le dice el enemigo, yo vengo a matarlo y se terminó el asunto. Tonces pela un revólver así de grande. Pero como es un cuento, en lugar de meterle un tiro ahí nomás, el tipo se pone a contar.

No se trata de una venganza sino de un acto de justicia. Sus argumentos, Borges, son meras estratagemas de su terror para que no lo mate. Usted ya no puede hacer nada.

¿Me va siguiendo doña yegua de la noche o ya se quedó dormida.?
Tonces, cuando el enemigo le dice

"Usted ya no puede hacer nada",

el viejo Borges le contesta "Puedo hacer una cosa: despertarme". Y así lo hace.

Bien, ahí le pregunto a la pesadilla si comprende la analogía; si entiende el asunto. Recurso borgeano: ¿Vienen a querer jorobarlo? Imponga la condición del más antiguo de los géneros literarios y bórrese despertando.
Así que no me venga a patotear porque ahí nomás me despierto y chau, usté, piretro al interpretador del Sigmundo.

Por lo común, en este punto, queridos bellos durmientes, la pesadilla empieza a reír a carcajadas y yo decido despertarme. Decido despertar pero siempre fracaso con todo éxito. Sigo apolillado como un tronco y no hay vuelta.
Tonces la pesadilla me mastica las orejas, le retuerce pescuezo al osito de felpa, descuartiza al despertador y me tira de la cama como a un pobre almohadón de plumas con Quiroga y todo.
Y además, la muy yegua de la noche, cierra el Libro de Sueños del viejo Borges, lo pone sobre la mesita de luz y raja para el boliche de la esquina a contar el chiste a sus compañeras de malandanzas.

Eso sí, antes de dejar el cuarto, la porquería me enciende la radio para seguir apabullando mi alma con algún informativo, esa otra pesadilla diurna proyectada desde la basuraleza humana de los medios de disfunción.
Y es así nomás, sintoniza una emisora, sube el volumen de la radio y yo, "pesadiyo, pesadiyo y pesadiyo”…




Fe de Afanes: Fragmento "HASTA CUÁNDO" [VÉASE]








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